Estoy a cinco meses de cumplir mis tres décadas de vida, y no soy mamá. Aunque planifico serlo en un futuro cercano, eso no significa que no pueda apreciar las ventajas de llegar a los 30 sin haber procreado.

Sé que hay muchas madres que valoran lo contrario, y aman la libertad de llegar a los 40 teniendo hijos ya grandes e independientes. No dudo que ese otro “extremo” también sea conveniente, pero ese puede ser tema de conversación en otro escrito. Por lo pronto, aquí les comparto siete grandes ventajas de tener hijos después de los 30 o de, simplemente, no tenerlos:

  1. La libertad – Creo que, si algo les choca a los padres cuando llega el primer hijo, es aceptar que, si quieren ser cuidadores responsables, tienen que ajustar su estilo de vida alrededor de este nuevo ser humano que depende 100% de ellos. De ninguna manera, insinúo que tener un hijo te limita de disfrutar la vida, pero sin duda, implica planificaciones y limitaciones a considerar. En mi caso, puedo ir a donde quiera, a la hora que quiera, con quien quiera, sin tener que pensar en preparar bultos, coordinar horarios, montar y desmontar car seats, etcétera, etcétera.
  2. Tiempo para mí – Para empezar, tengo tiempo libre, y probablemente eso es un lujo cuando tienes hijos. Mejor aún, puedo hacer lo que quiera con ese espacio de tiempo, desde tirarme en un sillón a hacer nada, hasta salir con amigos o ir a la playa en plena tarde. Puedo tardar cuanto quiera en el baño, tomar tres horas preparándome para un evento, tener varios hobbies y, en fin, ser como Bad Bunny y hacer lo que me da la gana 😂
  3. Tiempo en pareja – De nuevo, no estoy queriendo decir que ser madre o padre te impide dedicarle tiempo a tu pareja, pero ese espacio, que ahora es solo de nosotros dos, sería compartido con un nuevo ser que, sin duda, y por un buen tiempo, se convertirá en nuestro centro de atenciones y cuidados. Por ahora, somos él y yo, sin ruidos, sin desorden, sin deprivación del sueño, sin esa GRANDÍSIMA responsabilidad. Además, hemos tenido el tiempo para disfrutar nuestro matrimonio y enfocarnos en crecer nosotros como pareja. Esto no me asegura que seremos invencibles cuando seamos padres, pero sí que nos hemos dado la oportunidad de solidificar nuestra relación y prepararla para esa próxima etapa.
  4. Descanso – Si tengo hambre, pero estoy cansada, me puedo comer un yogur y seguir andando, sin sentirme culpable por no preparar una cena rica y nutritiva. ¿Me explico? El poder disponer de mi tiempo, me permite descansar cuando y como quiera, por supuesto, siempre cumpliendo con mis tareas de adulta responsable. Si eres mamá de niños pequeños, por favor, dime cuándo fue la última vez que pudiste dedicarte un día solo para ti. Creo que aquí radica una gran diferencia.
  5. La madurez para asumir esa responsabilidad – Quizás, este sea un punto controvertible. Ser madre joven de ninguna manera es ser sinónimo de ser una madre irresponsable, pero, al esperar un poco más, pienso que he tenido el tiempo de desarrollarme y conocerme a mí misma, de manera que me pueda sentir más preparada ante lo que será el compromiso más importante de mi vida. Pienso que, a esta edad, soy más capaz de centrar mi atención y mis acciones en cosas de mayor valor, en lo realmente importante.
  6. Estabilidad económica – Por ahora, no tengo que gastar en pañales, leche, cuido, cuna, etc. Y, aunque no he logrado todas mis metas como profesional, acercándome a los 30, sí tengo un empleo estable que me permite darme mis gustos, y ahorrar, para asegurarle a mis futuros hijos una buena educación y las mejores oportunidades dentro de mi alcance.
  7. Desarrollo académico y laboral – A los 30, usualmente, ya hemos tenido el tiempo de alcanzar nuestras metas académicas y ya tenemos un ingreso seguro. Ese progreso, quizás, me ubica en una posición más estable para criar mis hijos con menos preocupaciones y peso en los hombros. A quienes han sido madres o padres mientras estudian, mis respetos y admiración. Yo no sería capaz de lograrlo.

Como siempre, estas palabras nacen desde mi realidad y perspectiva. Tengo siete sobrinos que nacieron en distintas etapas de mi vida (desde que tenía 8 años, hasta los 24) y, aunque las amo a todos como no podría explicarlo, sí puedo notar cuánto más puedo aportarles ahora a su desarrollo, que cuando tenía 20 o 25. De seguro, cuando tenga mis hijos, ninguna de las ventajas que ahora menciono tendrán comparación con ese amor especial, pero, por ahora, las disfruto y las valoro.

Cuéntame tú, ¿qué ventajas y desventajas ves en tener y no tener hijos? ¿Cuál piensas que es la edad ideal para quien quiera tener hijos? Como siempre, los leo 👀

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