El maltrato diario por manos de su madre la llevó a casarse a los 16 años
“Jamás en la vida encontrarás ternura mejor, más profunda, más desinteresada y verdadera que la de tu madre”, expresó el escritor francés Honoré de Balzac. Dos siglos separaron al novelista y a Susana, para quien no hay frase más lejana a la realidad. Su madre, en lugar de ternura, se encargó de darle golpes, insultos y amenazas. Y aunque intenta recordar alguna caricia o mimo, no existe ni siquiera uno en la memoria de la joven, que hoy tiene 37 años.
Susana creció junto a su madre y su padrastro, aunque siempre pensó que él era su padre biológico. Sin embargo, la relación con el hombre, quien la defendía, siempre tuvo que ser distante, porque si Lucy (como llamaremos a su progenitora) notaba que la niña dirigía su mirada hacia él, acompañaba los golpes con insultos: “¡Ah, le estás mirando los huevos!”. Eran palabras que aún Susana no entendía.



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