No creo estar sola en esta posición. Son muchos los jóvenes de mi islita que se educan a nivel universitario y que terminan ejerciendo en campos completamente distantes. Ya sea por la falta de empleos, lo mal pagado de algunas profesiones, por la escasez de oportunidades para personas sin experiencia o porque, simplemente, se dan cuenta de que no es lo que genuinamente les interesa hacer por el resto de sus vidas.

En mi caso, estudié por seis años una materia que me apasiona, pero que, básicamente, nunca he ejercido. No lo niego, hay momentos en los que me siento estancada, y me pregunto si valieron la pena todos los años de sacrificios que invertí en educarme como comunicadora. Pero, elegí una profesión con poca salida y mala paga en Puerto Rico, y las vueltas de la vida me llevaron por un camino muy distinto, el sendero de lo «administrativo».

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