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El Ratoncito Pérez, Santa Claus y Jesucristo: Solo leyendas

ateismo
Imagen de: sickboyrents.blogspot.com

“Si hoy fuera el último día del mundo, y yo estuviera frente a ese dios, yo le diría: ´Vergüenza te debe dar que tú me permitiste tener la capacidad de leer esa Biblia que tú tanto inspiraste a unos cuantos a escribir, con tantas fallas que tiene, donde hay historias ridículas, estúpidas, morbosas, donde hasta cuentan que a la mujer hay que picarle la mano si se mete en la pelea de su marido. Vergüenza te debe dar si eres el dios que tanto tú dices. Yo amo mi vida y respeto a la mujer. ¡Tú no respetas a la mujer! Tú eres un dios machista. Castígame para la eternidad si eres un dios de amor. ¡Castígame! Qué me queme en el infierno por el resto de la vida, (si eres) ese dios de amor´”.

Así exclamó Fernando, un maestro de inglés que considera la Biblia como una falta de respeto para el intelecto humano. Y es que, aunque creció asistiendo a la Iglesia Católica, ni siquiera siendo niño pudo creer las historias del libro sagrado del cristianismo. A su entender, la obra está compuesta de cuentos igual de irreales que Pinocho o Alicia en el país de las maravillas.

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Dos clósets abiertos: Un gay ateo

abimelec
Foto: Suministrada

Dice el evangelio de Mateo que ¨si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: ´Pásate de aquí allá´, y se pasará; y nada os será imposible¨. Los padres de Abimelec, fieles pentecostales, trabajaron arduamente para que su hijo creciera con la convicción de que la fe cristiana movería toda montaña que le presentara la vida. Su propio nombre, que se traduce del hebreo como ¨mi padre es rey¨, le recordaría que al tener a Dios como su aliado, nada le faltaría.

El joven creyó, sin dudas, que su nombre profesaba una verdad irrefutable. Pero llegó el día en que imploró incansablemente al que suponía todopoderoso, y no recibió respuesta. Seguía siendo homosexual. ¨Yo dije: ´Esto es simple. Si Dios tiene el poder de hacer que mi vida sea mejor, y yo, de corazón, se lo estoy pidiendo y él no lo cumple, es una de tres: o que no existe, o que no tiene el poder suficiente, o que simplemente no le interesa. Cualquiera de esos motivos es suficiente para no creer en él¨, reflexionó Abimelec cuando alcanzó sus 21 años.

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